domingo, 22 de abril de 2012

TAMBIEN LA VERDAD (universitaria) SE INVENTA

La VERDAD de cada cual es irrelevante para la CIENCIA. Una mentalidad científica está atareada en aproximarse  a la REALIDAD. Las leyes de la termodinámica no se discuten. Son. La geografía no se discute. Es. Los políticos y los periodistas podrán debatir la geografía política según sus intereses (equivalente a sus "verdades"), pero ese debate no tiene nada que ver con la REALIDAD, la cual no se inventa, sólo se desvela y, a veces, se descubre.

Que TAMBIEN LA VERDAD SE INVENTA es:
  • frase de verso de Antonio Machado, 
  • título de reciente novela de un escritor chicharerro, 
  • afamada estrategia periodística del Ministro de Propaganda de Hitler (Joseph GoebbelsUna mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad), 
  • usual estrategia de la política bananaria (ver las declaraciones de la Chacha que chachi) y, por lo que se desprende del editorial de hoy en La Provincia (Las Universidades Canarias, piedra angular del futuro),  
  • habitual recurso dialéctico-bucólico-pastoril-pesebril con el que la prensa libre de Bananarias inicia  (ahora!)  su alejamiento a los 25 años de compadreo y complicidad en el peloteo a los mediocres-en-poltrona,  en el ocultamiento vergonzoso de la REALIDAD,  y en el bloqueo a la libertad de expresión de los que discrepamos con las políticas, politiquillos y periodiquillos que, compinchadamente, han generado la mediocridad y la estafa social de las políticas de I+D+I, y UNIVERSITARIAS, en Canarias.
Así se evitan su propia autocrítica. Como si los medios de comunicación no fueran corresponsables del colapso sobreañadido que tenemos en Canarias. Como si el periódico La Provincia no fuera corresponsable de la mediocridad institucionalizada de la ULPGC que, ahora, aparenta tanta sorpresa en descubrir como ansias en autoproclamarse beatífico paladín de su reconversión. No se si para el mundillo mediático es válido el procaz aforismo "No hay peor beata que la puta reconvertida", pero afirmo que para el mundo universitario sí.

Si tener memoria histórica es un grave lastre personal en las Ínsulas Bananarias, tener mentalidad científica es un suicidio.

No obstante, es de justicia reconocer que la "VERDAD social" ha generado cambios espectaculares, muchas veces revolucionarios, en el proceso de civilización (i.e. humanización).

Pero pretender que nos creamos que los mismos que nos han hundido (en  I+D+I, en Universidad,... y en dignidad) están autorizados a proponer reformas, o que siquiera tengan la capacidad, o el mínimo interés en hacerlo, es más propio de "las verdades" de Goebbels que de las de Mandela o Gandhi.

Lamentablemente, también la realidad indica que tal patraña es posible perpetrarla si se dispone de una sociedad cobarde, aculturizada y ..... desinformada.

A "¡por ello !"  (gritan unos), ......  ¿ o sería mejor estrategia  "!a por ellos!" ?  (piensan otros)

1 comentario:

  1. A por ellos sin duda, el ejercicio violento de cortar cabezas es sano psicologicamente que permite el establecimiento de nuevas conexiones neuronales para curar la neurosis y esquizofrenia que nos aflije como sociedad.

    "Y el colonizado se cura de la neurosis colonial expulsando al colono con las armas. Cuando su ira estalla, recupera su transparencia perdida, se conoce en la medida misma en que se hace; de lejos, consideramos su guerra como el triunfo de la barbarie; pero procede por sí misma a la emancipación progresiva del combatiente, liquida en él y fuera de él, progresivamente, las tinieblas coloniales. Desde que empieza, es una guerra sin piedad. O se sigue aterrorizado o se vuelve uno terrible; es decir: o se abandona uno a las disociaciones de una vida falseada o se conquista la unidad innata. Cuando los campesinos reciben los fusiles, los viejos mitos palidecen, las prohibiciones desaparecen una por una; el arma de un combatiente es su humanidad. Porque, en los primeros momentos de la rebelión, hay que matar: matar a un europeo es matar dos pujaros de un tiro, suprimir a la vez a un opresor y a un oprimido: quedan un hombre muerto y un hombre libre; el superviviente, por primera vez, siente un suelo nacional bajo la planta de los pies. En ese instante, la Nación no se aleja de él: se encuentra dondequiera que él va, allí donde él está —nunca más lejos, se confunde con su libertad."

    Prologo de Sartre a Los Condenados de la Tierra de Franz Fanon

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