jueves, 26 de julio de 2012

Rectificaciones a PLOCAN = AEROPUERTO DE CASTELLON

Algunos comentarios de hoy a mi anterior post   (PLOCAN = AEROPUERTO DE CASTELLON, nuestros Fabras, Torrentes y Paquirrines)  me obligan a rectificar. Por ejemplo:


1.- Un numeroso grupo de balandristas del R.C. Náutico, y dos patrones de Vela Latina, me han transmitido que apoyan la PLOCAN. Incluso me han dicho que ya tienen preparado un nuevo campo de regatas porque la PLOCAN les presta un excelente servicio como boya (montándola por estribor, dicen),  y que paralizar su construcción les rompería la ilusión de disfrutar de estos novedosos avances tecnológicos.  Incluso, garantizan que no habrá conflicto con el Club de Piragüismo de las Alcaravaneras, pues la travesía que los palistas también han planteado, sólo plantea montar a la PLOCAN por babor (dicen).


2.- Otros comentarios me han indicado el gran retorno social que la PLOCAN va a tener sobre el turismo. Me reprochan que en mi crítica no haya considerado el gran impacto que va a desencadenar la bajada de turistas al tubo de hormigón de 30 metros de la PLOCAN. Estiman el desarrollo de un nuevo sector que duplicará los beneficios del olinclusif  (dicen). Por lo visto los ideólogos de la PLOCAN tienen incluso planteada la línea de helicópteros que movilizará a los turistas desde Maspalomas al helipuerto de la PLOCAN.


3.- Algunos comentarios (del tipo: tienes toda la razón pero deberías ser más "moderado",  evita "dar nombres", sé más "comprensivo",..)  me han hecho recapacitar.  Sí,  acepto que no ha sido muy adecuado usar dos calificativos,  "Torrente" y "Paquirrin", como metáforas semánticas.  Lamento que algunos políticos así calificados puedan sentirse ofendidos por la discriminación.  ¿Quizás  una unificación  conceptual  en "Toquirrines"? ..... ¿"Paquirrentes"?  


Otro "comentario" que me ha inducido a estas rectificaciones es el cuentito que, a palo seco, sin ningún otro comentario, me envió esta mañana un viejo amigo:


Una  mañana cuando nuestro nuevo profesor de "Introducción al Derecho" entró en la clase lo primero que hizo fue preguntarle el nombre a un alumno que estaba sentado en la primera fila:  


- ¿Cómo te llamas?
- Me llamo Juan, señor.
-  ¡Vete de mi clase y no quiero que vuelvas nunca más !!! -  gritó el desagradable profesor.   Juan estaba desconcertado.  Cuando reaccionó se levantó torpemente, recogió sus cosas y salió de la clase. Todos estábamos asustados e indignados pero nadie dijo nada.



- Está bien. ¡Ahora sí!. A ver, comencemos ... ¿Para qué sirven las leyes?
Seguíamos asustados pero poco a poco comenzamos a responder a su pregunta: "Para que haya un orden en nuestra sociedad"   "¡No!" contestaba el profesor   "Para cumplirlas" "¡No!"   "Para que la gente mala pague por sus actos" "¡¡No!!   ¿Pero es que nadie sabrá responder esta pregunta?!"...  "Para que haya justicia", dijo tímidamente una chica.   
- "¡Por fin!  Eso es... para que haya justicia. Y ahora.....  ¿para qué sirve la justicia?"


Todos empezábamos a estar molestos por esa actitud tan grosera.  Sin embargo, seguíamos respondiendo:  "Para salvaguardar los derechos humanos" "Bien, ¿qué más?", decía el profesor. "Para discriminar lo que está bien de lo que está mal"... Seguir... "Para premiar a quien hace el bien."

- Ok, no está mal pero... respondan  a esta pregunta  ¿actué correctamente al expulsar de la clase a Juan?

Todos nos quedamos callados, nadie respondía.


- Quiero una respuesta decidida y unánime.


- ¡¡No!!- dijimos todos a la vez.


- ¿Podría decirse que cometí una injusticia?
- ¡Sí!


¿.... Y por qué nadie hizo nada al respecto? ... ¿Para qué queremos leyes y reglas si no disponemos de la valentía para llevarlas a la práctica?  Cada uno de ustedes tiene la obligación de actuar cuando presencia una injusticia.  Todos.  ¡No vuelvan a quedarse callados nunca más!   
Vete a buscar a Juan -  dijo mirándome fijamente.

Aquel día recibí la lección más práctica de mi clase de Derecho.
Cuando no defendemos nuestros derechos perdemos la dignidad,  y la dignidad no se negocia.

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